El dominicano construye donde le parezca mejor. No hay respeto por los más mínimos controles de seguridad.
Hay casas que literalmente están sobre el cauce de los ríos. No existe una política de vivienda y asentamiento humano mientras la explosión demográfica sigue descontrolada. La indiferencia “conveniente” de las autoridades ha sido el punto común en todas las administraciones.
Así lo atestigua el desorden que existe en prácticamente todo el país.
“Las sociedades necesitan planificación. No hemos sido capaces de definir una meta de hacia dónde queremos ir”.
José Rodríguez Cáceres, expresidente de la Asociación de Constructores.
República Dominicana ha dejado acumular una serie de problemas sociales que poco a poco se han ido acrecentando sin que se apliquen medidas efectivas. Muchas veces las leyes son demandas ante la necesidad de que se organice o regularice algo, pero luego no se cumplen por falta de reglamentos o actitud de quienes tienen bajo su responsabilidad hacerlas cumplir.
El experto y promotor de viviendas José Rodríguez Cáceres está consciente de la realidad que afecta al sector construcción. Se refiere a la parte que compete a la construcción de soluciones de techos para cientos de miles de dominicanos que no pueden acceder por problemas sociales, económicos y de política estatal.
“Las sociedades necesitan planificación. No hemos sido capaces de definir una meta de hacia dónde queremos ir o qué queremos lograr. Difícilmente lo logremos por el camino que vamos. De ahí es que es necesario que definamos como nación una política de viviendas”, expresó.
A su entender el país ha fallado en identificar políticas de alimentación, salud, educación, seguridad y vivienda.
Dijo que esas son palabras que se escuchan con frecuencia y al parecer no se ha interpretado lo que significan en realidad.
Rodríguez Cáceres consideró que el país sólo le ha dado importancia a ciertos renglones que también son importantes con excepción de la vivienda. Como punto débil señala que el Estado no tiene un ministerio de Vivienda.
“Si tiene un ministerio de Educación, de Agricultura, Comercio y Salud, pero no tiene uno de vivienda, por lo que no se le da la importancia que amerita”, dijo.
Explicó que la Suprema Cortes de Justicia, que es el estamento estatal que administra el Poder Judicial y la Jurisdicción de Tierras, tampoco tiene ni un solo estamento dedicado a la parte jurídica de la vivienda y las que están relacionadas son muy atrasadas.
Ahora bien, reconoce que la judicatura es la que más avanzada está en término de vivienda porque ha hecho una reformulación de todo el engranaje jurídico que compete al tema. Reconoce que en los últimos diez años la seguridad jurídica ha cambiado mucho.
Señaló que en ninguna de las cámaras legislativas existe una comisión de vivienda, asentamiento humano y edificaciones, lo que indica que de los tres estamentos que administran leyes apenas uno se ha ocupado un poco del sector viviendas.
En términos reales, afirma, los gobiernos han estado de espalda a la vivienda.
El expresidente de Acoprovi recordó que hace más de seis años que esa entidad propuso una Ley de Viviendas y Asentamientos Humanos y Edificaciones, pero que no se ha hecho caso. Espera que en la próxima legislatura los diputados y senadores designen una comisión para tratar el tema para que el país comience a dar pasos firmes en torno a una legislación que organice y sirva de incentivo al sector.
De lo que se trata, según Rodríguez Cáceres, es de plantear las metas que se requieren a corto, mediano y largo plazos para lograr que el país disminuya el déficit de viviendas, pero también que logren encajar los mecanismos para que los dominicanos reciban los incentivos necesarios para adquirir su primera vivienda.
LA PLANIFICACIÓN ES VITAL PARA EL PAÍS
José Rodríguez Cáceres entiende que muchos planes también deben ser planteados a largo plazo. La falta de política de viviendas afecta principalmente a los más pobres.
En cuanto a los planes a largo plazo, entiende que una ley para regular e incentivar el sector de viviendas sería una plataforma para desarrollar estrategias para reducir el déficit, pero además que los asentamientos humanos sean dignos para todos los dominicanos.
“Si la gente vive al lado del río es porque no ha habido una planificación ni se ha planteado la posibilidad de vivir decentemente en otro lugar. Entonces, es necesario que como nación asumamos esta responsabilidad con vista al futuro, ya que estas soluciones no se hacen de hoy para mañana”, explicó.
A su entender, si se toman las medidas ahora es posible que República Dominicana pueda plantear mejores soluciones a la problemática de la vivienda.
Dijo que los barrios periféricos podrían convertirse en centros de inversión y que las viviendas que se construyan puedan ir solucionando el tema de la seguridad urbana, de rentabilidad y de organización demográfico.