El sustento económico de unos 40 productores de tabaco rubio de Santiago y pueblos del Noroeste están en riesgo de desaparecer, en caso que sea adoptada una legislación canadiense.
Se trata de una normativa que prohíbe el uso de ese producto en la fabricación de cigarrillos.
Las cerca de 50 mil personas que dependen de esta producción quedarían sin empleo y sin el sustento para sus familias, si definitivamente se aprueba esa legislación, que de acuerdo a los afectados busca complacer a la Organización Mundial de la Salud, que promueve controlar el uso del tabaco.
La medida afectará a productores en Villa González y La Canela en Santiago, así como a los de La Caída, en Mao; Guayubín y Los Positos en Montecristi, entre otros.
Juan de Dios Taveras, quien vive de este cultivo desde hace más de 30 años, dijo que una medida como esta los dejaría de brazos cruzados al no poder honrar los compromisos familiares y no poder aportar a la dinámica económica de los pueblos donde se produce el tabaco Burley o Rubio.
“De adoptarse la legislación canadiense como modelo, se prohibiría de facto todos los cigarrillos que contienen el tabaco Burley. La preocupación por esta medida y sus implicaciones arropa no sólo a los productores de tabaco, sino también a nuestras familias y a cientos de personas que dependen del cultivo para subsistir”, precisó Taveras.
La idea de prohibir el uso de varios ingredientes, incluidos en los cigarrillos mezclados que utilizan la hoja Burley, nació en Canadá, país donde no se siembra, ni se consume este tipo de cigarrillo, por lo que la legislación no implicaría ningún problema de ingresos para las familias canadienses, ni para las recaudaciones de ese país por concepto de impuesto. Sin embargo deja muy mal parados a los productores dominicanos, ya no tendrán opción de mercado.
Existe mucha alarma
De su lado Ludovino Díaz, otro productor del municipio La Canela, quien por más de 20 años se ha dedicado al cultivo del tabaco rubio, expresó que tanto él como sus compañeros están alarmados y seriamente preocupados.
“Parece que no podremos cosechar la hoja que por tantos años nos ha dado de comer”, adujo.