En los años recientes, investigadores médicos han fijado su atención en las virtudes de la dieta Mediterránea y en especial en el aceite de oliva.
Se ha desmostrado que es una rica fuente de antioxidantes que ayudan a prevenir el daño causado por "radicales libres" a los tejidos corporales.
Otros estudios demuestran que las grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva, son mejores que las poliinsaturadas porque reducen las lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo), sin afectar las protectoras lipoproteínas de alta densidad (HDL o colesterol bueno).
También se ha destacado por disminuir la probabilidad de coágulos de sangre en las arterias y jugar un importante papel en la diabetes. Las personas diabéticas que incluyen en su dieta aceite de oliva, tienen un mejor control sobre su salud, cuando comparamos con la dieta rica en carbohidratos recomendada para su salud.