Las embarcaciones que trabajan para frenar el derrame de un pozo de petróleo en el Golfo de México volvían el domingo a tomar posiciones tras el paso de la tormenta tropical Bonnie, mientras la prensa británica publicó versiones de que el director general de BP, responsable del desastre, negocia su renuncia.
Las tripulaciones antiderrame, que se vieron obligadas a suspender labores, se apresuraban a retomar el trabajo de taponar de manera definitiva el pozo dañado luego que Bonnie se disipó en la costa de Luisiana. Existía la posibilidad de que alguna otra tormenta las obligue a detenerse de nuevo.
Los ingenieros esperaban que el clima se mantenga calmo lo suficiente como para que puedan terminar de excavar dos pozos de alivio, pero la posibilidad de una nueva tormenta es grande al acercarse el pico de la temporada de huracanes del Atlántico.
``Vamos a estar jugando al gato y al ratón por el resto de la temporada de huracanes'', dijo el sábado el almirante retirado de la Guardia Costera Thad Allen, quien supervisa las tareas en nombre del gobierno.
De hecho, un nuevo temporal se estaba gestando en el Caribe, aunque los pronosticadores dijeron que no era probable que adquiriera la intensidad de una tormenta tropical.
En tanto, medios británicos informaron que Tony Hayward, el director general de la petrolera BP, responsable por el derrame, estaba negociando su salida de la compañía antes de que se anuncien los resultados de la empresa en el primer semestre este martes.
La BBC y el diario Sunday Telegraph dijeron que este fin de semana hubo negociaciones detalladas sobre el futuro del ejecutivo. Se esperaba un anuncio formal en las siguientes 24 horas, dijo la BBC.
El vocero de BP Toby Odone dijo el domingo que Hayward ``sigue siendo el director general de BP y goza de la confianza de la junta y de los altos gerentes''.
Hayward causó la furia de los estadounidenses al relativizar el impacto ambiental del derrame y llegó a mostrarse exasperado por la repercusión del desastre al decir: ``Quiero que me devuelvan mi vida''.
En el Golfo, una plataforma que excava el túnel de alivio por el que se inyectará lodo y concreto para cerrar el pozo regresó al área tras haberse retirado por la tormenta.
Los trabajadores habían tapado el túnel el miércoles y esto demoró las tareas para el cierre definitivo del pozo en al menos una semana, dijo Allen.
Los trabajos podrían terminar a mediados de agosto, pero Allen dijo que no tendría dudas en volver a ordenar una evacuación si se presenta un pronóstico similar al de Bonnie.
``No tenemos más opción que empezar con mucho tiempo de antelación si creemos que el curso de la tormenta traerá vientos de temporal, que son de 63 kph (39 mph) o más, a una zona cercana al pozo'', dijo Allen.
En los últimos 10 años, un promedio de cinco tormentas con nombre han llegado al Golfo en la temporada de huracanes. Este año, ya pasaron dos, Bonnie y el huracán Alex a fines de junio. Este demoró las tareas contra el derrame una semana, a pesar de que no se acercó a menos de 800 kilómetros (500 millas) de la zona.
``Normalmente no se ve el primer huracán hasta el 10 de agosto'', dijo el vocero Dennis Feltgen del Centro Nacional de Huracanes. ``La temporada de huracanes de 2010 está yendo más rápido del ritmo habitual''.