Edwin Coq dijo después de una audiencia judicial que los estadounidenses también fueron acusados de asociación delictiva.
Los estadounidenses, en su mayoría misioneros de una iglesia en Idaho, fueron trasladados del tribunal a puertas cerradas a una cárcel de Puerto Príncipe. Una de ellos , Laura Silsby, agitó la mano y sonrió a los periodistas, pero se negó a responder preguntas.
Coq dijo que bajo el sistema legal haitiano no habrá un juicio abierto al público, sino que un juez ponderará las pruebas. El veredicto podría demorar unos tres meses, añadió.
Según Coq, un fiscal haitiano le dijo que los estadounidenses fueron acusados porque tenían a los niños en su poder. Ningún miembro del gobierno haitiano hizo declaraciones.
Cada cargo de secuestro conlleva una sentencia de cinco a 15 años de prisión.
Tras anunciar la acusación, el vice fiscal haitiano, Jean Ferge Joseph, ha dicho a los estadounidenses que su caso iba a ser enviado a un juez para su investigación. "Ese juez puede liberarlos, pero también puede continuar su detención para más indagaciones", ha dicho Joseph a los cinco hombres y cinco mujeres en una audiencia.
Los misioneros, la mayoría de ellos pertenecientes a una iglesia baptista con sede en Idaho, fueron arrestados la semana pasado en la frontera entre Haití y República Dominicana cuando trataban de sacar en un autobus a 33 niños, que según afirmaban, quedaron huérfanos tras el devastador terremoto que devastó la capital haitiana el pasado 12 de enero.